La nueva cruzada anti-caza de la Fundación Capellino
La Fundación Capellino vuelve a la ofensiva con una campaña que presenta la caza como una amenaza a la biodiversidad y el bienestar animal, pero la comunidad de cazadores está respondiendo con datos en la mano, desacreditando afirmaciones ideológicas y sensacionalistas.
Propietaria de la empresa Almo Nature, productora de alimentos a base de carne de caza, como jabalí y pescado, la fundación denuncia un supuesto declive de las especies cazadas en Italia y Europa. Sin embargo, ignora que el verdadero problema reside en la pérdida de hábitat, no en la gestión sostenible de las prácticas cinegéticas por parte de los cazadores.
Caza: tradición, ciencia y contribución ambiental
Para los cazadores, la caza no es solo una pasión recreativa, sino una tradición cultural profundamente arraigada y una herramienta para la conservación. La comunidad cazadora siempre ha invertido en mejoras ambientales, el monitoreo de la fauna silvestre y la gestión de poblaciones, garantizando prácticas de caza conservadoras que preserven las especies a lo largo del tiempo.
- Según la Agencia Europea del Medio Ambiente, la caza es responsable de tan solo el 0,66% de la mortalidad de la fauna salvaje.
- El 41% de los italianos aprueba la caza regulada, mientras que muchos detractores admiten que se basan en las emociones más que en información factual.
- Las estadísticas sobre contaminación con plomo están infladas: estudios universitarios muestran que los números reales son mucho más bajos que las estimaciones antidrogas.
Los malentendidos sobre la caza furtiva, su confusión con la caza legal, y las críticas a los señuelos vivos (una práctica tradicional suspendida para la captura salvaje pero permitida con la cría controlada) revelan un enfoque superficial.
Hacia un diálogo basado en la ciencia
La Fundación Una y Federcaccia enfatizan: debatir sobre la caza requiere ciencia, no ideología. La caza regula los equilibrios naturales, combate las sobrepoblaciones perjudiciales y promueve la biodiversidad. Los cazadores, con licencias en declive pero con una pasión inquebrantable, exigen reglas claras y un debate justo, lejos de peticiones emocionales que ignoran los hechos.
En una época de auténticas presiones ambientales, la caza sostenible sigue siendo aliada de la naturaleza, no su enemiga. Entusiastas, unámonos para defender un patrimonio que une a generaciones.
